¿QUIÉN DA "LA VEZ"?...
¿Quién no ha sido sufrido alguna vez los efectos de la tan temida (por mí al menos) y por otra parte tan necesaria "LA VEZ"???. Este, mi primer escrito en un blog, me gustaría comentar sobre algo que desde hace tiempo se coló en mi vida, y como el anuncio, la sufro en silencio… " L A V E Z "…
Es invisible pero ahí está. Tengo curiosidad por saber sus orígenes, dónde nació, cómo se creció, se expandió y cómo acabará, si es que alguien acaba con ella. Mucho mejor aún sería saber quién fue su inventor/a, qué grado de tensión habría alcanzado para poner en órbita el invento y tener tanta aceptación y no decaer a lo largo de los años. También si es sólo producto nacional o ha traspasado las fronteras, mi experiencia en el exterior con ella ha sido nula, no me la topé. Es poderosa y resistente. Ni siquiera los artilugios generalmente de color rojo instalados en algún rincón de alguna pared o columna de los establecimientos (llamemósle “el turnómetro”), sacando por su lengua el pico de una papeleta con un número, han podido con ella. Más bien LA VEZ puede muchas veces con el cacharro, que aparece como un adorno más de la decoración. Y es como los refranes populares, va de boca en boca, y no tiene manual de instrucciones.
La primera vez que supe lo que era LA VEZ, y se introdujo en mi vida, me costó sudor y lágrimas, y casi sangre, que no llegó al río. Recuerdo era un domingo de agosto, hace ya años, calor asfixiante, en una ciudad de la costa mediterránea dónde estaba invitada en casa de los padres de una amiga. Eran cerca de las dos de la tarde y hubo un pequeño imprevisto, no recuerdo si la comida se había quemado, si se habían presentado comer unos familiares maleducados sin avisar, o simplemente había huelga de brazos cruzados en la casa, pero mi amiga y yo fuimos requeridas para la importante tarea de comprar unos pollos asados, y advertidas que estuviéramos bien espabiladas y que no volviéramos sin las viandas, bajo la amenaza de que el padre era muy chinche y podía arder Troya.
Y allá que fuimos, nos dieron recomendaciones: recuerdo que era por el centro de la ciudad, un local dónde te los despachaban a través de un mostrador-ventana, y allá llegamos, nos dijeron que era el único sitio dónde podríamos conseguir algo para comer, casi todo cerrado y entonces no se llevaba eso de la comida lista para llevar. A los pollos les quedaban aún unas vueltas, según nos dijo la tendera-pollera, y había algunas personas esperando, pero la cosa estaba controlada, nos pusimos en la cola, detrás de una señora "de verde", que estaba la última. Creíamos que se utilizaría el protocolo de LA ULTIMA, no conocíamos otro, y ni siquiera preguntamos nada pues era obvia la situación. Y nos pusimos a charlar dicharacheramente entre nosotras, perdiendo el sentido de lo que nos rodeaba, y cuando llevábamos unos diez minutos, se organizó un pequeño revuelo: los pollos ya salían del horno, ayudados por las expertas manos de la tendera-pollera, y su olor (de los pollos) iba impregnando el ambiente, paseando impunemente calle arriba y abajo.
De repente, no sabemos cómo ni cuando ni por qué, nos vimos rodeadas de una masa humana que peleaban por LA VEZ. A nadie se le iba a servir ni un pollo si no tenían esa cosa que era LA VEZ. Nosotras nos mirábamos asombradas, qué es LA VEZ???. Pero lo que teníamos claro es que íbamos detrás de la señora de verde. Pero qué ilusas, no nos valió de nada nuestra situación en la cola, ni la referencia a la buena señora, además ella nos negó como San Pedro, ante nuestros tímidas quejas, ella se hizo fuerte proclamando a los cuatro vientos que la vez se la había dado a una señora que juraríamos no la habíamos previamente, no figuraba en la cola inicial, y que a su vez salió de repente de la nada y estaba dispuesta a armar camorra si nos colábamos. A su vez, ésta le había dado la vez a un señor con bigotes, y éste, a su vez, LA VEZ se la había dado a una con formato "amarcord" que se daba grandes golpes en el pecho con el abanico, mientras declaraba a todo el que la quisiera oir que LA VEZ se la había dado a una señora que había dicho volvía enseguida, que le guardaran LA VEZ, pero allí estaba la señora que a su vez la señora ausente se la había concedido, la tendera-pollera iba a lo suyo, envolver, despachar y cobrar, no era cosa de citarla como testigo, y para mí, ya sólo escuchaba ecos de LA VEZ, LA VEZ, LA VEZ…
Resumen: los pollos se acabaron antes que LA VEZ.
Era como para tararear eso de: terror en la tienda de pollos, nadie sabe como ha sido… (años 80). No nos atrevíamos a regresar con las manos vacías. En nuestra desolación, tuvimos la iniciativa de irnos a tomar una cerveza, ya se nos ocurriría algo, y con tanto calor y tanta tensión, cayó rápidamente, y luego un par de ellas más para enfrentarnos a la cruda realidad a base de risa floja, y en estado de ligera levitación. La cosa no fue tan cruda como esperábamos, como tardábamos tanto, los resignados comensales se habían dado el piro al restaurante más cercano, y nos encontramos una nota en la casa indicándonos que nos esperaban allí, dónde pudimos seguir con las risitas bobas. No probé el pollo en mucho tiempo, recordando aquella pesadilla.
Pero aprendí que LA VEZ existía, y se había colado en mi vida sin pedir LA VEZ.
Desde esa novatada, procuro comprar en grandes superficies, y sitios dónde se respete a rajatabla el numerito, que para eso está, o el protocolo de ¿QUIEN ES EL ULTIMO/LAULTIMA?, que es menos agresivo y algo más fiable, pero no infalible.
Y por hoy, ya está bien. Tengo más anécdotas y experiencias, situaciones absurdas, todo sobre LA VEZ, EL NUMERO y EL TURNÓMETRO, que las contaré en otro capítulo.
Espero que alguien me comprenda...
Micomicona
Pues a mí me pasa lo contrario, tengo la sensacion de haber nacido ya estando en la cola de "la vez", fuí yo quien se coló en "la vez" y ésta al mínimo descuido mío trata de rellenar el pequeño hueco que dejo al realizar un simple cambio de postura. Hay que estar firmes cuando se está con "la vez", es implacable con el descanso "LA VEZ".